24 oct. 2011

ESCUADRON ALACRAN DE GENDARMERIA NACIONAL


ACCIONES DE COMBATE DEL ESCUADRON “ALACRAN” DE LA GENDARMERIA NACIONAL – MUERTE DEL SARGENTO AYUDANTE RAMÓN GUMERSINDO ACOSTA
* Por el Suboficial Principal VGM Carlos Alfredo Oliva


El 2 de abril de 1982 cambio mi vida, tanto en lo profesional como en lo personal. Aun recuerdo que ese dia al ingresar por la guardia de prevención de la Región I de GN en Campo de Mayo, lugar donde prestaba servicios, el centinela (Gendarme Chávez) me dijo:

Mi Cabo 1ro recuperamos las Malvinas.

Quede mudo, no sabia que decir, me pare y no reaccionaba, me embargaba un sentimiento difícil de describir, al recuperarme y reiniciar el camino hacia mi unidad pensaba, “después de 150 años vuelven a ser nuestras, como me gustaría estar allí”.

Poco después, como consecuencia de lo ocurrido, mi unidad, como toda la Gendarmería, comenzó a prepararse, se intensificó la instrucción, combates nocturnos, mucha practica de tiro, preparación física, etc. Todos estábamos logrando un excelente nivel de adiestramiento, tanto en lo físico profesional como en lo moral

El tiempo iba transcurriendo y por las noticias radiales nos enterábamos que los combates aéreos habían comenzado... y la Gendarmería aun no destacaba efectivos..., comenzábamos a sentir insatisfacción y desilusión al no poder participar de las acciones que se desarrollaban en las Islas.

Por fin un día llegó nuestra momento, fue el 26 de mayo, una sensación de ansiedad se apoderó de todos nosotros, sabíamos que algunos deberían marchar pero no habían sido aun designados.

Alrededor de las seis de la mañana, me comentan que el Jefe de Región había ordenado el envío de mi legajo personal; a partir de ese momento presentí que era unos de los elegidos para concurrir al teatro de las operaciones; comencé entonces a decirles a todos los que encontraba a mi paso que me iba a Malvinas, pero como aun no se había impartido orden alguna nadie me creía, era lógico, solo que mi ansiedad y presentimiento me desbordaban

Alrededor de las diez de la mañana, ingresa a mi unidad el entonces Sargento 1ro Pepe y me dice:

Oliva vamos a ver al Jefe de Región.

En la puerta nos esperaban el Segundo Comandante Santos, el Sargento Ayudante Acosta y el Sargento Ayudante Figueredo. mi presentimiento se confirmaba, porque los nombrados tenían aptitudes especiales, Santos y Acosta eran comandos, Figueredo experto en supervivencia, Pepe experto en montaña y yo había realizado el curso de explosivos en el Ejercito. todo parecía cerrar, seguramente estábamos seleccionados.

El ayudante del Jefe de Región nos anunció y de inmediato fuimos recibidos. Recuerdo hoy exactamente sus palabras:

Señores, quiero ser el primero en comunicarles que fueron seleccionados para concurrir a Malvinas,. no crean que van a cuidar prisioneros o a desempeñarse como policía militar. ustedes van a combatir.

Dispuso entonces que a partir de ese momento nos proveyeran todo lo que necesitábamos. Mientras mis compañeros me preparaban el equipo comencé a despedirme, nadie me creía, hasta que alrededor de las 1300 horas partimos hacia la Dirección Nacional.
Allí nos reunimos junto a personal del Escuadrón “Atucha” y de la Escuela Suboficiales de Mercedes Bs As., en ese momento conocimos a quien seria nuestro jefe de Escuadrón, el entonces Comandante José Ricardo Spadaro..

La Institución nos entregó armamento nuevo, munición y explosivos con fecha de fabricación de ese mismo año, y en lo que restaba del dia como durante casi toda la noche, completamos el equipo, preparamos el armamento, en definitiva nos alistamos para partir.

El dia 27 de mayo en horas muy tempranas, el Director Nacional nos despidió y partimos hacia la Base Aérea El Palomar, allí fuimos despedidos por el Subdirector Nacional de Gendarmería y aproximadamente a las 1000 hs nos embarcamos en un avión Foker con destino a Comodoro Rivadavia.

Durante el viaje el Jefe de Escuadrón nos manifestó que debíamos ponerle nombre al Escuadrón y por decisión de todos lo llamamos “Alacrán”. ya en la escala intermedia, se completo la unidad con los oficiales, suboficiales y gendarmes que venían de unidades del sur, en total sumamos 65 hombres.

Algo importante nos faltaba, nada menos que “la Bandera Nacional”, entonces el Comandante Spadaro mandó a comprar una, y con cinta adhesiva negra se le colocó “Gendarmería Nacional – Escuadrón Alacrán”. esta Bandera se encuentra en un sitial de honor en el Museo Histórico de nuestra Institución.

Esa noche nadie podía dormir, todos pensábamos en el momento de pisar Malvinas, yo interiormente me había impuesto algo..., quería ser el primer gendarme en pisar las Islas.

Llegó el amanecer, ahora si, volaríamos a Malvinas; el 28 de mayo en horas de la tarde recibimos la orden de partir, pero solamente podrían hacerlo 40 hombres mas todo el equipo, se seleccionó al personal y recién alrededor de las 1900 horas embarcábamos en un avión Hércules C 130 de la Fuerza Aérea. En mi cabeza continuaba dando vueltas la idea de ser el primer gendarme en pisar las islas, por lo que embarqué último y me senté al borde de la compuerta trasera del avión.

Cabe destacar que este y todos lo vuelos propios se efectuaban a una altura aproximada de diez metros del mar, para no ser detectados por los radares enemigos; luego de mas de cuatro horas de vuelo, el momento había llegado, cerca de la media noche el Hércules aterrizaba en nuestras Islas y yo con todo orgullo, lograba ser el primero en pisarlas. El avión no detuvo su marcha, debía permanecer el menor tiempo posible en plataforma, por lo que todo el personal debió saltar durante el carreteo, luego desprendería la carga y de inmediato el despegue.

¡Estábamos ya en Malvinas!..., fue una emoción indescriptible, y con la responsabilidad de representar a todos nuestros camaradas que se encontraban en el continente.

A pocos minutos del arribo llegó un camión del Ejercito que nos traslado hasta la ciudad de las islas, alojando en un galpón de la zona portuaria de Puerto Argentino. Nuestra primer noche fue con sobre saltos; en horas de la madrugada cuando aun nos estábamos acomodando para descansar un poco, empezó un bombardeo naval ingles. Fue la primera gran sorpresa, era algo nuevo, impresionante, el silbido de cada proyectil nos daba la sensación de que caería sobre nosotros, fue la primer situación difícil, pronto nos acostumbraríamos a ellas, porque todas las noches se repetían. Aprendimos con el tiempo, por la intensidad del silbido, a estimar si el impacto caería cerca o lejos de nosotros.

Al otro día recibimos la primera misión, el 30 de mayo debíamos trasladarnos junto a las Compañías de Comandos 601 y 602 del Ejército, a las líneas de avanzada hacia el oeste , a fin de neutralizar la acción de las tropas enemigas helitransportadas y simultáneamente causar la mayor cantidad de bajas a la infantería inglesa. Luego de diez días regresaríamos a Puerto Argentino.

Esa misión nunca pudo ser cumplida pues minutos después que despegara el helicóptero que transportaba a parte del Escuadrón “Alacrán”, la aeronave fue alcanzada por un misil disparado por un avión ingles (Sea Harrier), precipitándose a tierra. En esa circunstancias murieron el 1er Alférez Ricardo Sánchez, el Subalferez Guillermo Nasif, los Cabos 1ro Marciano Veron y Víctor Guerrero, el Cabo Carlos Pereyra y el Gendarme Juan Treppo. quedando gravemente herido el Sargento Justo Guerrero.

A dos dias de la llegada ya teníamos siete bajas, espiritualmente estábamos muy mal, pero el Jefe de unidad, busco un rápido camino para revertir la decepción ocasionada por la pérdida de nuestros camaradas mediante la imposición de una nueva misión de combate, esa misma noche, el 30 de mayo, brindamos seguridad a las tropas de Ingenieros que se encontraban minando el sector defensivo bajo el fuego de la artillería de campaña inglesa.

Tuvimos a partir de entonces varias misiones de combate, pero en una de ellas nuevamente nos encontramos con la presencia de la muerte que nos llevaría a otro compañero, y en lo que a mi respecta a un gran amigo, a un maestro, como lo era el Sargento Ayudante Ramón Gumersindo Acosta. Era el Gendarme perfecto con un gran ascendiente sobre sus subalternos y camaradas debido a su temple, su coraje, su profesionalismo, siempre atento para aconsejar o enseñar a sus subalternos y con mayor empeño aun en Malvinas. Lo perdimos el 10 de junio. Ese día en horas de la mañana, recibimos la orden de nuestro jefe de patrulla, el Segundo Comandante San Emeterio, de alistarnos; deberíamos esta vez realizar una emboscada sobre las tropas inglesas, en cercanía de sus primeras líneas.

Nos trasladamos al lugar donde se alojaban las Compañías de Comandos y de allí partimos junto a los efectivos de la Compañía de Comandos 602, a cumplir con la referida misión. Eran aproximadamente las 1400 horas, durante la prolongada marcha de aproximación ocupaban mi mente distintos pensamientos, recordaba a mi esposa con la que estaba casado desde poco tiempo antes, a mis padres, a mis hermanos y me preguntaba, si volvería a verlos; enseguida trataba de volver a la misión encomendada. Caminamos aproximadamente diez horas hasta que cerca de media noche llegamos al lugar donde prepararíamos la emboscada; nos encontrábamos en la ladera de un pequeño cerro, los gendarmes constituíamos el escalón de recibimiento, luego llegarían los restantes efectivos, el escalón de asalto integrado por comandos del Ejército y gendarmes, de éste formaba parte el Sargento Ayudante Acosta. Cuando aun se encontraban en los preparativos para lanzar la emboscada sobrevino la sorpresa... y con ella el infierno, los ingleses que ya se encontraban allí, lanzaron dos bengalas y comenzó un intenso fuego.
Un grupo de gendarmes que habían quedado al descubierto, retirados del resguardo de las piedras del cerro, deciden llegar hasta ese lugar. a la gran carrera, debido al sostenido fuego enemigo; primero lo hacen el Segundo Comandante Santos junto al Sargento Ayudante Acosta, en el desplazamiento Acosta cae, Santos se acerca y lo ayuda, también lo hace el Gendarme Parada, que venia detrás de ellos, y juntos lo toman a Acosta y comienzan a arrastrar su cuerpo... en ese momento Acosta les dice: “no siento las piernas..., me duermo..., me voy..., me voy...” y se desploma; ya estaban cerca de las piedras cuando sienten el silbido de un proyectil de mortero, saltan y el proyectil cae a centímetros de ellos, acabando con la vida de Acosta e hiriendo a Parada.

El Cabo 1ro Trangoni que se encontraba cerca del Mayor Rico, Jefe de la Ca Cdos 602,, le informa, a los gritos, que había alguien herido, Rico le ordena que concurra a ver, mientras reagrupando a unos hombres trató, con éxito, de contraemboscar, con la finalidad de que pudiéramos replegarnos, simultáneamente la zona era barrida por la propia artillería; Trangoni en esas circunstancias rescata a Parada de la zona batida.

Emprendimos el repliegue, el frío se hacia cada vez mas intenso y las piernas ya no respondían debido al cansancio y a la tensión nerviosa ocasionada por el combate, por suerte a unos cinco kilómetros de Puerto Argentino aparecieron los vehículos que venían a buscarnos
.
Regresamos alrededor de las nueve de la mañana y por ser el primero en ingresar al lugar donde nos alojábamos, me tocó dar la triste novedad al jefe de Unidad: ¡El Sargento Ayudante Acosta había muerto y se encontraba herido el Gendarme Parada!.

El Gendarme Parada, una vez recuperado continuó combatiendo hasta el 14 de junio y los restantes efectivos del Escuadrón debimos una vez más superar el dolor de la muerte de uno de los nuestros. El compromiso con la Patria era cada vez mayor así nos lo exigían los camaradas que habían partido a la Gloria Eterna.

Este sencillo relato tiene la pretensión de honrar la memoria de aquellos Gendarmes que inmolaron sus vidas heroicamente en cumplimiento del juramento que tiempo antes habían dado frente al Pabellón Nacional y destacar también el esfuerzo y la abnegación de los que, en representación de la Fuerza, concurrieron al Teatro de las Operaciones

El Escuadrón”Alacrán”, con su decidida entrega supo honrar a sus camaradas, a la Institución a la que pertenecía y a los conciudadanos argentinos. Junto a los integrantes de las restantes Fuerzas hicieron mas de lo imaginable en defensa de lo que es propio de los argentinos y nos fuera injustamente arrebatados hace mas de 150 años. Fuimos superados tecnológicamente por las potencias militares mas importantes del universo, pero nuestro espíritu y nuestra voluntad no fueron ni serán jamás vencidos. Así nos lo demandan los Gendarmes que con su inmortalidad custodian eternamente la Soberanía Nacional en la turba Malvinense.



El autor con la jerarquía de Cabo 1ro integró durante la guerra el Esc GN “Alacrán”. Actualmente se desempeña como jefe de la Oficina de Veteranos de Malvinas de la Gendarmería Nacional. Es socio activo de nuestra entidad y Pro Tesorero de su Comisión Directiva.

5 comentarios:

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  3. Hola, por favor , se acuerdan los nombres de las personas que están en la foto? gracias

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  4. hola puedes describir a las personas que salen en la foto ?? gracias

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  5. ese es el orgullo de ser Gendarme

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